Movilidad vs Flexibilidad

En el artículo de hoy me gustaría hablarte de algo que considero fundamental para la salud articular: la diferencia entre movilidad y flexibilidad.

En el mundo del yoga se trabaja mucho de flexibilidad… y en algunas ocasiones me ha dado la sensación que se confundía con movilidad.

Pero no son lo mismo. Y entender esta diferencia puede cambiar por completo la forma en la que te mueves… y cómo cuidas tu cuerpo.

¿Qué es la flexibilidad?

La flexibilidad es la capacidad de los tejidos musculares y fasciales de alargarse, permitiendo a una articulación alcanzar un rango de movimiento de forma pasiva; es decir, cuando hay algo que te ayuda a llegar ahí: la gravedad, tu propio peso, con un apoyo externo, tus manos, alguien que te empuja o tira de ti.

Tu flexibilidad va a depender de varios factores:

  • la elasticidad muscular
  • el estado de los tejidos (fascia, tendones)
  • la cápsula articular
  • y también de tu sistema nervioso (tu tolerancia al estiramiento)

¿Qué es la movilidad?

La movilidad es la capacidad del sistema articular y neuromuscular de moverse de forma activa, controlada y estable dentro de su rango de movimiento, incluido su rango máximo disponible. No se trata solo de “llegar” a una posición, sino de poder entrar en ella, sostenerla y salir de ella con control.

Aquí intervienen:

  • la fuerza
  • la coordinación
  • el control motor
  • y la propiocepción

Podríamos resumirlo así:
La flexibilidad te da acceso a un rango de movimiento más amplio y te ayuda a liberar tensiones.
La movilidad te da estabilidad dentro de ese rango, gracias a la fuerza y control neuromuscular.

¿Por qué es tan importante la movilidad?

Porque una articulación no necesita solo amplitud… necesita control.
Puedes tener mucha flexibilidad, pero si no puedes controlar ese rango, tu cuerpo perderá estabilidad en ciertos momentos. Y esto, con el tiempo, puede aumentar el riesgo de sobrecarga o lesión. No porque el rango sea «malo», sino porque no está integrado en tu sistema de movimiento y tu sistema neuromuscular todavía no controla.

Un ejemplo para entender mejor la diferencia …

Imagina que estás de pie y levantas una pierna hacia el pecho.

  • Si te ayudas con las manos, probablemente podrás subirla más. Ese rango extra al que llegas con ayuda externa refleja tu flexibilidad: la capacidad de tus tejidos de permitir ese movimiento.
  • Si sueltas las manos y sostienes la pierna solo con tu musculatura, sin impulso, es muy probable que no se mantenga tan arriba. Ese rango en el que puedes levantar, sostener y controlar la pierna por ti mismo refleja tu movilidad.

La diferencia entre ambos es la distancia entre lo que tu cuerpo puede permitir… y lo que realmente puedes controlar. Esta diferencia no es un problema en sí, pero cuanto mayor sea la distancia entre lo que puedes alcanzar pasivamente y lo que puedes controlar activamente, más importante será trabajar ese control: fortalecer los tejidos que rodean la articulación para que puedan sostenerla y estabilizarla mejor.

Ejemplo práctico: las caderas

Piensa en una apertura de piernas amplia, como el caso de Prasarita Padottanasana.

Puedes bajar y apoyar las manos en el suelo sin problema. En ese momento, la gravedad hace gran parte del trabajo. Tus músculos simplemente permiten que el peso te lleve hacia abajo. No necesitas generar fuerza activa para llegar ahí. Eso te lo permite tu flexibilidad. Si además consigues relajarte en la postura y respirar tranquilamente, estarás ayudando al cuerpo a liberar tensiones acumuladas.

Ahora imagina que levantas las manos y te mantienes sin ningún apoyo. En ese momento algo cambia completamente. Ya no hay gravedad que ayude, sino al contrario, la gravedad dificulta mantener el torso elevado, y las manos tampoco te sostienen. Los músculos de la cadera, el core y la espalda tienen que activarse para sostener el peso del tronco contra la gravedad con control. Aquí entra en juego tu movilidad: la capacidad de generar fuerza y estabilidad dentro de ese rango.

Y aquí está la clave que a veces se pasa por alto: no basta con tener el rango. Tienes que poder generar fuerza dentro de él. Si solo tienes flexibilidad pero no control, tu cuerpo buscará compensaciones, o simplemente no podrá sostener la posición.

Si te resulta difícil mantener el torso arriba, significa que ese rango todavía no está completamente integrado a nivel de control neuromuscular. Y eso lo puedes entrenar.

Y ahora me dirás: «Muy bien Eva, pero yo no acostumbro en mi dia a estar en esa posición»

Y es cierto. Puede parecer que estas posiciones no tienen nada que ver con la vida diaria… Hasta que un día haces un mal movimiento y resbalas. En ese momento, tu cuerpo entra en rangos amplios para la articulación de forma inesperada. Ahí no importa solo cuánto rango tienes, sino si tu sistema es capaz de reaccionar, generar fuerza y estabilizar. El control y estabilidad de la articulación te da, en gran parte, esa capacidad de respuesta ante un movimiento inesperado.

Entonces… ¿la flexibilidad no sirve?

Claro que sirve. De hecho, la una no va sin la otra: necesitas cierta flexibilidad para que la articulación tenga amplitud en el movimiento. Y además es importante porque:

  • reduce rigidez
  • mejora la recuperación del tejido muscular y conectivo
  • permite que el movimiento sea más fluido
  • y nos lleva a rangos que luego podremos aprender a controlar activamente

Pero por sí sola no es suficiente. El rango que ganas con la flexibilidad debería ir acompañado de control, sino el trabajo se queda a medio camino. Y si seguimos ampliando la flexibilidad sin trabajar el control que lo acompaña, la articulación puede volverse inestable.
La pregunta no es cuál es mejor, sino si estás trabajando las dos.

La idea clave con la que me gustaría que te quedaras …

Para que una articulación funcione bien, necesita dos cosas:

  • amplitud de movimiento (ésta dependerá de la estructura de tu articulación y de sus tejidos)
  • capacidad de control dentro de ese movimiento

No se trata de tener más rango a cualquier precio, ni de limitarse solo a lo que ya controlas. Se trata de construir control progresivamente dentro de tu rango disponible.

Si quieres cuidar tus articulaciones: es importante trabajar la flexibilidad… pero no te quedes ahí.
Integra fuerza, control y conciencia en ese rango. Porque al final, no se trata solo de hasta dónde puedes llegar, sino de cómo te mueves cuando estás ahí.

Cuéntame:

¿Tu cuerpo solo llega a las posiciones… o también sabe sostenerlas y moverse dentro de ellas?

En el próximo articulo ...
Seguiremos explorando nuestro cuerpo.

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