Todo empieza en el control

Hoy te traigo una reflexión …
No sé si alguna vez te ha pasado. Estás viendo practicar a alguien, ya sea en directo o a través de un video, y sientes que flota, que cada movimiento parece fácil, fluido, con el esfuerzo justo.

De pronto te pones a intentarlo y madre mía, pareces un pato mareado. Es más complejo de lo que parece, requiere mucho esfuerzo, vas descontrolado, te caes, te desequilibras y al final dejas de intentarlo.

A mí me ha ocurrido.
He sentido ese descontrol tanto en mi práctica como en cualquier actividad física o movimiento nuevo que aprendo.
La clave para salir de ahí es empezar a trabajar desde la parte en la que fallamos y no intentar superarlo con fuerza bruta. Ojo: la fuerza bruta puede ser interesante al principio para «testear» y sentir dónde fallas, pero seguir por ese camino no te hará avanzar.

Lo que no vemos cuando observamos a esas personas «flotar» es que empezaron exactamente en el mismo sitio que nosotros. Detrás de esa fluidez no hay magia, hay muchos momentos donde la práctica no se parecía en nada a lo que vemos, con muchos momentos de prueba y error, de caídas y de preparar el cuerpo para ganar fuerza, flexibilidad y control en los movimientos. Y la palabra clave aquí es el control.

De la prisa al control consciente

Uno de los mayores errores que cometemos cuando empezamos cualquier disciplina física es que cuando vemos a los demás hacer las cosas fáciles queremos imitar y avanzar rápido, imitando el movimiento. Pero el movimiento rápido, si antes no ha habido aprendizaje, nos llevará a la frustración.

Muchas veces insisto mucho en que los practicantes se coloquen bien en las posturas, en buscar un buen alineamiento (el suyo, según sus características físicas) donde consigan que la postura sea cómoda, les invito a trabajar sin mi ayuda, encontrando cómo entrar y salir de las posturas. Puede parecer que es rigidez por mi parte o que me gusta que todo esté dentro de un perfecto alineamiento, pero nada más lejos de la realidad.
La razón es muy sencilla: si cuando empezamos a trabajar lo hacemos con una buena base, luego evitamos problemas de inconfort, de dolores o de molestias en el cuerpo.
Mientras te muevas con prisas y sin control, queriendo llegar a donde aún no puedes, se acaba compensando.
La cuestión no es no hacerlo, o no hacerlo si compenso, sino saber que está fallando para rectificar.

Crear una base sólida: el trabajo de progresión

A veces queremos construir el tejado antes de poner los cimientos. Si una transición se te atraganta, la solución no es repetirla mil veces a lo loco. El camino inteligente es el de la progresión:

  1. Analiza en qué fallas: Detén el movimiento. ¿Dónde pierdes el equilibrio? ¿Falta fuerza o te estás acelerando en un punto concreto?
  2. Trabájalo por separado: Desglosa esa dificultad. Dedica un tiempo a trabajar de forma aislada esa debilidad o esa técnica específica.
  3. Incorpóralo al movimiento: Una vez que has creado esa base sólida y segura, vuelve a incluirlo en la secuencia completa.

La fluidez no se entrena repitiendo el movimiento final cometiendo siempre el mismo error, sino dominando cada una de las partes.

Cuando hay control, no hay prisa

Lo más bonito de todo esto es que transforma tu mentalidad. Cuando hay control y alineamiento, hay presencia. Y cuando estás presente, aparece la lentitud de forma natural. Ya no tienes prisa por llegar porque entiendes que el valor real está en el trayecto.

Olvídate de la foto fija o de cómo se ve desde fuera. Trabaja evolucionando con tu cuerpo, respetando tus tiempos y construyendo desde una base segura. Así es como, casi sin darte cuenta, un día descubrirás que la torpeza ha desaparecido, que el pato mareado ya no está y que tú también has empezado a flotar.

Ahora cuéntame tú:
¿Te ha pasado alguna vez eso de acelerarte por querer llegar antes a la postura?
¿Cómo llevas el trabajo de la paciencia en tu esterilla, no querer llegar sino entender dónde estás trabajando?
¿Has conseguido, volviendo a las bases, esa postura que se te atragantaba?
Si quieres, cuéntame qué postura te gustaría conseguir y vemos cuáles son los pasos previos que te beneficiarían.

Y esto es aplicable a cualquier disciplina que trabajemos: yoga, entrenamiento funcional, carrera… etc. Todo empieza en el control.

En el próximo articulo ...
Seguiremos explorando nuestro cuerpo.

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🧘‍♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.

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