Cuando pelvis y tórax dejan de comunicarse
Hace algunos años descubrí un concepto biomecánico que cambió completamente mi forma de entender el cuerpo: el stack.
Y aunque al principio parecía un simple concepto, con el tiempo entendí que iba mucho más allá. Mi cuerpo había perdido la capacidad de organizarse de forma eficiente. Cuando empecé a trabajar la relación entre mi pelvis y mi caja torácica, cambió mi respiración, cambió mi estabilidad… y cambió también la forma en la que mi cuerpo gestionaba el esfuerzo y las tensiones.
Y ahí fue donde entendí realmente la importancia del stack.

En biomecánica, hablamos de stack para describir la alineación entre la caja torácica y la pelvis. Cuando ambas estructuras están organizadas y “apiladas”, el cuerpo puede repartir mejor las cargas, respirar con más eficiencia y generar fuerza sin crear tantas compensaciones.
No se trata de encontrar una postura rígida o perfecta.
Se trata más bien de encontrar una organización corporal donde el cuerpo pueda trabajar con menos tensión y más estabilidad.
Recordemos que el cuerpo vive constantemente luchando contra la gravedad, y cuanto más eficiente es nuestra organización corporal, menos energía necesitamos para sostenernos.
El stack no es únicamente una cuestión de pelvis y tórax. Es una relación constante entre el suelo, los apoyos (nuestros pies) y la manera en la que distribuimos las fuerzas a través de toda la estructura.
El cuerpo siempre busca equilibrio

Imagina varios bloques de madera apilados uno encima del otro. Mientras están alineados, la estructura es estable y el peso se reparte de forma eficiente. Pero en cuanto uno de los bloques se desplaza fuera del eje, toda la estructura tiene que adaptarse para no caer.

El cuerpo funciona exactamente igual.
Cuando la pelvis se proyecta demasiado hacia delante o cuando las costillas se abren y el tórax pierde su alineación, el cuerpo empieza a compensar.
Y esas compensaciones aparecen en forma de tensiones:
- lumbar cargada,
- cuello rígido,
- respiración superficial,
- dificultad para estabilizar,
- exceso de tensión muscular,
- o sensación constante de fatiga corporal.
Porque cuando pelvis y tórax dejan de comunicarse, el cuerpo entra en una lucha permanente por mantener el equilibrio.
La respiración cambia completamente
Una de las cosas más interesantes del stack es cómo influye sobre la respiración. El diafragma y el suelo pélvico funcionan como dos estructuras que idealmente deberían colaborar entre sí.
Cuando la caja torácica y la pelvis encuentran una relación más equilibrada, el diafragma puede moverse con mayor libertad y la respiración se vuelve más eficiente. En cambio, cuando vivimos con las costillas constantemente abiertas, el pecho proyectado hacia delante o una pelvis muy anteriorizada, la presión interna del cuerpo cambia.
Y entonces nuestra respiración se irá más hacia el cuello, elevando los hombros y utilizando musculatura accesoria del cuello para realizar una función que debería darse en el diafragma.
No es solo una cuestión estética
A veces hablamos de postura únicamente desde un punto de vista visual:
“espalda recta”, “hombros atrás”, “pecho abierto”. Pero el cuerpo no funciona como una foto. Funciona como un sistema dinámico donde cada estructura influye sobre las demás.
Cuando el cuerpo pierde organización:
- algunos músculos trabajan demasiado,
- otros dejan de trabajar,
- la presión interna cambia,
- y aparecen compensaciones que mantenemos durante horas sin darnos cuenta.
Y esto no ocurre solo al hacer deporte, sino en cualquier actividad que hagamos: caminando, al sentarnos, al correr, cuando estamos de pie, incluso cuando estamos quietos.
El stack en el yoga y el movimiento
Esto cambió muchísimo mi forma de practicar. Entendí que, antes de buscar una postura, primero debía preguntarme desde dónde estaba entrando en ella.
Cuando una postura empieza con una mejor organización entre la pelvis y el tórax, el cuerpo suele estabilizarse mejor, la respiración fluye con libertad y el movimiento se siente mucho más integrado. Por el contrario, si inicio el movimiento desde el desalineamiento, es más probable que aparezcan tensiones y que los dolores se instalen progresivamente.
No se trata de ‘hacer la postura perfecta’, sino de crear las condiciones para que el cuerpo no tenga que luchar contra sí mismo. Se trata de observar desde dónde parto y qué acciones necesito para alinear mi cuerpo antes de invitar al movimiento.
Observación corporal
Si quieres observar cómo se organiza tu cuerpo, puedes hacer un pequeño test muy simple. Ponte de perfil delante de un espejo. Coloca las manos sobre tus crestas ilíacas: los pulgares hacia atrás y los otros dedos hacia delante.
Ahora observa:

- ¿Tus manos forman una línea relativamente paralela al suelo?
- ¿O generan una diagonal muy marcada?
Después observa tu pecho:
- ¿está colapsado?
- ¿o se proyecta excesivamente hacia delante?
Ahora prueba :
Sin rigidez y sin forzar, intenta encontrar una posición donde pelvis y caja torácica parezcan más equilibradas entre sí.
Observa que músculos se activan y cuales se relajan .
Y mientras lo haces, observa también tus pies.
¿El peso cae más hacia delante?
¿Hacia los talones?
¿Hay un pie que soporta más carga que el otro?
Muchas veces, cuando la pelvis y el tórax encuentran una mejor organización, también cambia la forma en la que el cuerpo descansa sobre el suelo.
A veces mantener esta postura neutra nos puede resultar complejo porque los músculos y la fascia se han acomodado y necesitamos trabajarlos para que recuperen su longitud natural y nos permitan volver a una postura eficiente.
Un ejercicio sencillo para conectar con el stack
Uno de los ejercicios que más me gusta hacer porque ayuda a a recuperar ciertas referencias de estabilidad y respiración, es el siguiente:

Si quieres probarlo, te puedes colocar acostado en el suelo, apoyando tus pies en una pared, creando, más o menos, 90 grados entre pies, rodillas y caderas. Coloca una pelota entre las piernas o un bloque de yoga, algo contra lo que puedas presionar.
Deja que tu espalda repose en el suelo, y siente como tu sacro se apoya en el suelo, tus omóplatos y la base de tu cráneo también y simplemente concéntrate en respirar:
- Inhala por la nariz intentando expandir las costillas lateralmente y empujando el suelo con tu respiración, sin elevar los hombros.
- Exhala lentamente sintiendo cómo las costillas descienden suavemente.
- Empuja la pared con los talones activando los isquiotibiales, no la zona lumbar.
- Mantén el cuello relajado.
- Y deja que la respiración haga parte del trabajo.
Esta posición le da una referencia a tu cuerpo y permite que el cuerpo se relaje y conecte con una respiración más funcional, reorganizando el stack que hemos podido perder.
Siente tambien cuando al mantener esta postura empiezas a compensar y a tensar.
Volver a organizar el cuerpo
Con el tiempo he entendido que muchas veces el problema no es falta de fuerza ni falta de flexibilidad. A veces el cuerpo simplemente ha perdido su capacidad de organizarse.
Y cuando pelvis, respiración y caja torácica vuelven a comunicarse, el movimiento cambia.
Porque el cuerpo deja de luchar contra sí mismo.
Por eso observarnos es tan importante. Entender cuál es nuestra tendencia corporal nos ayuda a reconocer cuándo empezamos a desorganizarnos:
- con el estrés,
- el cansancio,
- las emociones,
- o simplemente el paso de las horas.
El cuerpo tiene tendencia a volver a lo que conoce y si cuando esto ocurre aparecen de nuevo tensiones, bloqueos o molestias, con el simple hecho de reconocerlas también aprendemos a reorganizarnos.
Y quizás ahí empieza una forma diferente de entender el cuerpo, no desde la corrección sino desde la conciencia.
Y dime …
¿Has podido observar desde dónde te mueves… cómo se organizan tu pelvis y tu tórax en este momento?
En el próximo articulo ...
Seguiremos explorando nuestro cuerpo.
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🧘♀️ Respira. Muévete. Libérate.
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