Si la rodilla avisa … la columna vertebral también
La semana pasada vimos cómo los dolores en la rodilla pueden ser un chivato, un aviso de que algo, en otra parte del cuerpo, no está funcionando como debería.
Hoy seguimos subiendo, porque lo mismo ocurre con la columna vertebral.
Dolores en las lumbares o en las cervicales suelen ser la consecuencia de que otras partes de nuestro cuerpo no están moviéndose como deberían, ya sea por una musculatura débil o demasiado rígida.
Hoy quiero hablaros de la columna vertebral y su relación con la pelvis.
Si nos fijamos bien, nuestra columna vertebral está compuesta por diferentes curvas. Estas curvas naturales permiten a nuestro cuerpo absorber cargas, moverse y mantener el equilibrio.
Cuando en yoga hablamos de alarga, elongar o poner la espalda recta, no estamos buscando borrar estas curvas sino que buscamos su fisiología natural.
De hecho, una columna con sus curvas fisiológicas puede soportar hasta 10 veces más carga que una columna rectificada.
No queremos una espalda rígida, sino que queremos una espalda adaptable, capaz de moverse en todas direcciones : inclinaciones, rotaciones, flexiones y extensiones. Todos estos movimientos son necesarios para la salud de nuestra columna vertebral.
No toda la columna se comporta igual
Si observamos la columna de cerca, vemos que no todas sus partes tienen la misma función.

- La zona del Sacro y del coxis. Es la zona más rígida. Es el punto de unión con nuestra pelvis.
- La columna lumbar es muy móvil. Solo está sostenida por músculos y fascia, lo que le permite adaptarse rápidamente a los movimientos … pero también la hace más vulnerable a compensaciones.
- La columna torácica, en cambio, es más rígida. Está rodeada por las costillas, que protegen órganos vitales, pero limitan su movilidad. Es la parte de la columna diseñada para la rotación.
- La columna cervical, como la lumbar, vuelve a ser muy móvil. Sostiene el peso de la cabeza y se adapta constantemente a lo que ocurre por debajo y por arriba, permitiendo el movimiento de la cabeza en casi todas las direcciones.
Este equilibrio entre zonas móviles y zonas más rígidas es lo que permite que el cuerpo funcione como un todo. Pero también es lo que hace que las compensaciones aparezcan.
Prueba en tu cuerpo …

Si te apetece, te propongo un pequeño juego de observación:
Ponte de pie, pies al ancho de las caderas, más o menos.
Ahora intenta colocar la espalda lo más recta posible, elimina tus curvas naturales y acerca el mentón al pecho. Vas a sentir que el cuerpo se vuelve un poco más rígido.
Desde ahí, intenta dar un pequeño salto.
Ahora haz lo contrario, deja que tu columna recupere sus curvas naturales, relaja los hombros, las rodillas y vuelve a saltar.
¿Sientes la diferencia?
En el segundo caso el cuerpo tiende a amortiguar el impacto. Es por ellos que queremos mantener la organización natural del cuerpo. Porque cuando el cuerpo pierde su organización natural, pierde eficiencia.
El cuerpo como un dominó …
Las vértebras no trabajan de forma aislada. Cada segmento influye en el siguiente. Si una parte se adapta, las demás la siguen, como las fichas de un dominó.
Por ejemplo:
- Si la columna lumbar se va hacia una extensión excesiva, la cervical tenderá a hacer lo mismo.
- Si la lumbar se flexiona, la cervical también acompaña ese movimiento.
Puedes comprobarlo fácilmente:

Ponte en posición de plancha e intenta mirar hacia arriba todo lo que puedas.
¿Qué ocurre en tu zona lumbar?
Ahora mira hacia abajo todo lo que puedas. Verás cómo la columna lumbar también cambia.
Las zonas más móviles de la columna se comunican constantemente entre sí para mantener el equilibrio.
Y aquí es donde todo vuelve a la pelvis
Como has podido sentir en los ejercicios lo que pasa en una parte de la columna vertebral va a afectar al resto. La columna vertebral tiene una gran capacidad de adaptación
Pero, entonces si la columna se adapta … ¿a qué se está adaptando?
La mayoría de las veces, a la posición de la pelvis. Como hemos visto la pelvis está unida a la columna vertebral a través del sacro. Todo movimiento de la pelvis influye directamente en la columna lumbar, y esta, a su vez, en el resto de la columna.
La pelvis es el punto de unión entre la parte superior y la inferior del cuerpo. Es un verdadero centro de organización. Cuando pierde su posición neutra, arrastra a la columna lumbar. Y a partir de ahí, el resto del cuerpo se reorganiza para no perder el equilibrio.
Puedes probarlo tú mismo:

De pie o sentado, lleva el pubis hacia el ombligo (retroversión de la pelvis). Notarás cómo la zona lumbar se aplana o se flexiona y como esto hace que nuestro pecho se caiga hacia delante también cerrando la postura.
Ahora haz lo contrario, aleja el pubis del ombligo, llevando glúteos hacia atrás (anteversión de la pelvis), verás como la curva lumbar se exagera.
En ambos casos, la columna vertebral se adapta al movimiento de nuestra pelvis. Si esta adaptación se mantiene en el tiempo, porque la pelvis no está en una posición neutra, es cuando empiezan a aparecer las molestias.
Imagínate moverte con una pelvis que no está en su sitio. Caminar, correr o simplemente estar de pie. Lo más probable es que, en algún momento, la zona lumbar se resienta… o que aparezcan molestias en las rodillas.
Por eso, cuando la pelvis recupera su posición, el cuerpo deja de compensar… y empieza a reorganizarse.
Recuerda: no hay posturas malas.
Una retroversión o una anteversión de la pelvis no son «buenas» ni «malas» por sí mismas. De hecho, son movimientos que necesitamos constantemente: para agacharnos a recoger algo del suelo, para sentarnos o levantarnos de una silla.
El problema aparece cuando mantenemos una de estas posiciones demasiado tiempo sin volver a la neutralidad o cuando iniciamos un movimiento brusco desde una postura que ya está fuera de su sitio. Ahí es donde el cuerpo pierde su eficiencia y empieza a compensar
En el próximo articulo ...
Seguiremos explorando cómo las diferentes partes del cuerpo se relacionan entre sí.
Si no quieres perdértelo, puedes suscribirte a la newsletter.
🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.
📍 Châtel-St-Denis: clases presenciales y online personalizadas
📩 info@corpsconscient.ch
🧘♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.
