El botón de pausa: Conoce tu nervio vago
¿Alguna vez te has metido en cama y de pronto... los ojos como platos?
Te fijas y notas el corazón ligeramente acelerado. Tu respiración es rápida y corta. La mente está inquieta y no hay manera de dormir. Y cuando por fin lo logras, te despiertas dos o tres horas más tarde porque necesitas ir al baño. Y te levantas por la mañana tan cansado/a como te has acostado.
Parece que estás tranquilo/a, pero tu cuerpo te está gritando lo contrario.
Si te ha pasado, tu cuerpo te está diciendo que no consigue cambiar del «modo acción» al «modo pausa». Sencillamente, no entiende que es hora de descansar.
Hoy vamos a descubrir qué está pasando ahí dentro.
El Director General: Tu Sistema Nervioso
Tu sistema nervioso es el jefe de tu cuerpo. Su trabajo es mantenerte a salvo y vigilar todo lo que pasa fuera (frio, calor, ruidos … ) y dentro (digestión, respiración, circulación …). Nada se mueve sin su permiso. Este jefe tiene tres ayudantes principales que funcionan juntos :
- Sistema Nervioso Simpático (El Acelerador): Es el modo «Lucha o Huida». Se activa con el estrés o las prisas. Sube las pulsaciones y tensa los músculos. Es fantástico para correr si pierdes el tren, pero fatal para dormir.
- Sistema Nervioso Parasimpático (El Freno): Es el modo «Descansa y Repara». Se encarga de la calma y del sueño profundo. Este es el que necesitamos por la noche para regenerarnos.
- Sistema Nervioso Entérico (El de las Tripas): Es una red de neuronas que recubre tu pared intestinal. Está conectadísimo con los otros dos. Por eso, cuando estás nervioso/a (acelerador a fondo), se te hace un nudo en el estómago.
El problema: Leones reales vs. Leones imaginarios
Tu sistema nervioso está diseñado para salvarte la vida en la selva, pero no tanto en la oficina.
* León real (Estrés agudo): Antiguamente, si veías un león, pisabas el acelerador, corrías y te salvabas. Luego pisabas el freno para descansar.
* León imaginario (Estrés crónico): Hoy, los «leones» son un email del jefe, una discusión o las facturas que tenemos que pagar.
El problema es que tu cuerpo reacciona igual ante un león que ante una preocupación. Y como las preocupaciones no desaparecen corriendo, nos quedamos con el acelerador pisado todo el día … y toda la noche.
¿Qué pasa si no apago el motor?
Vivir con el «acelerador» siempre encendido agota y provoca:
- Malas digestiones: Si tu cuerpo cree que está huyendo, la digestión no es una prioridad. Esto puede causar hinchazón, dolor de estómago o acidez.
- Problemas para dormir: Te sientes cansado todo el día, pero por la noche tu mente sigue acelerada y no puedes desconectar para descansar de verdad.
- Necesidad de levantarte a orinar por la noche: Por un lado, tu cuerpo siente la necesidad de vaciar la vejiga para ser más ligero y huir más rápido. Y por otro, el estrés bloquea la hormona encargada de frenar la producción de orina y los riñones siguen trabajando como si fuera de día. Por eso, si te levantas a orinar muchas veces sin causa médica, quizás es una indicación de que tu sistema nervioso no consigue reducir las revoluciones y te avisa que se mantiene «listo para la acción».
- Dificultad para concentrarte: Un cerebro en modo supervivencia se enfoca en el «peligro» (incluso si es imaginario), no en resolver un problema o mantenerte enfocado en el trabajo.
Tu Nervio Vago
Si el estrés es el acelerador, ¿Quién es el freno? El Nervio Vago.
El Nevio Vago es un cable larguísimo que conecta tu cerebro con tus órganos vitales y con tu intestino. Por eso tus tripas son tu mejor chivato: si sientes nudos, hinchazón o nervios, te están avisando de que tu sistema nervioso está demasiado acelerado.
El nervio vago tiene dos funciones :
1. Recoger información de todo tu cuerpo. Le pregunta a tus órganos cómo están («¿Cómo va el ritmo del corazón? ¿Qué está pasando en el estómago?») y le lleva un informe detallado a tu cerebro.
2. Cuando el cerebro decide que es hora de calmarse, usa el nervio vago para enviar órdenes al resto del cuerpo : «Tranquilos, el león ya se ha ido. Podéis descansar»
Que el sistema nervioso funcione correctamente dependerá del nervio vago.
* Si tu nervio vago está fuerte, pisa el freno rápido en cuanto te tumbas.
* Si tu nervio vago está desentrenado por el estrés, le cuesta frenar y te quedas dando vueltas en la cama.
¿Cómo pisamos el freno entonces?
La buena noticia es que puedes entrenar a tu nervio vago.
La respiración es una forma de hacerlo. La respiración y el sistema nervioso están íntimamente conectados así al inhalar estás activando el sistema nervioso simpático (el acelerador) y al exhalar estás activando el sistema nervioso parasimpático (el freno).
Inhalar (coger aire) = Acelera el corazón.
Exhalar (soltar aire) = Frena el corazón.
Si consigues que tu exhalación sea más larga que tu inhalación, le envías una orden física a tu cerebro para que se calme.
Prueba esto esta noche (Respiración 4-8):
- Inhala por la nariz contando hasta 4.
- Retén el aire suavemente contando hasta 2.
- Exhala muy despacio por la boca contando hasta 8.
- Quédate en vacío contando hasta 2.
Repítelo 5/10 veces. Al soltar el aire tan despacio, le dices al cuerpo: «Todo está bien. Es seguro dormir».
¿Y como nos ayuda el Yoga?
¿Recuerdas que el estrés es necesario en dosis pequeñas?
Cuando mantienes una postura exigente, tu cuerpo se tensa (pequeña dosis de estrés), pero tú te obligas a respirar lento y profundo para relajarte y relajar el cuerpo.
Al hacer esto, le estás enseñando a tu cerebro: «Puedo estar en una situación intensa y, aun así, mantener la calma». Estás entrenando a tu nervio vago para que pise el freno incluso cuando la situación es compleja.
¿Quieres entrenar más tu freno?
La respiración es solo una de las muchas herramientas que nos pueden ayudar para entrenar nuestro nervio vago y me gustaría explicártelas para que puedas elegir la que mejor te conviene ... en el próximo articulo hablaremos de todo esto.
Hasta entonces, observa tu cuerpo y prueba la respiración 4-8.
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🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.
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🧘♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.

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