El yoga que vivo cada día

¿Y si el yoga que más te transforma no fuera el que prácticas en tu esterilla… sino el que se vives en cada paso, cada gesto y cada respiración de tu día?

“Muchos creemos cuando empezamos a practicar que el yoga es lo que hacemos en la esterilla. Con el tiempo me he dado cuenta que lo que más transforma es todo lo que pasa fuera de ella.”

El yoga me ha dado mucho.

Pero cuando empecé no entendía realmente lo que hacía. Me movía sin escucharme, sin saber hasta dónde podía —o no podía— llegar en cada postura.
Y claro, terminé haciéndome daño. Me lesioné, aparecieron dolores que antes no tenía y… bueno, la vida me frenó en seco. Me obligó a parar, a mirar hacia dentro y a comprender mi cuerpo de verdad.

Hoy, el yoga para mí no se limita a lo que pasa en la esterilla.

Está presente en todo lo que hago: al caminar, al cambiar de postura, al sentir cómo estoy de pie o sentada, al notar cuándo mi respiración cambia o cuándo necesito soltar.

Y seamos sinceros, no todo el día vivo presente ni consciente:

  • No siempre tomo decisiones desde la conexión o el corazón.
  • A veces una conversación me enciende y respondo desde la rabia.
  • Otras, pierdo la paciencia cuando tengo prisa y la cola del supermercado no avanza lo bastante rápido.
  • A menudo me descubro encogida o reteniendo la respiración sin darme cuenta.
  • O noto cómo mi cuerpo se tensa cuando alguien me interrumpe o me habla mal.
  • Y sí, el rechazo de alguien todavía me duele…

Pero la diferencia es que hoy me doy cuenta de que todo está dentro de mí. Ese dolor es mío —solo mío— y revela algo sobre mí.
Intento entenderlo, responsabilizarme de él y no buscar culpables fuera, sino aprender del desafío que la vida me pone delante.

En la esterilla, muchas veces me encuentro preguntándome si estoy realmente sintiendo la postura o la práctica, o si solo intento “cumplir con mi obligación” de profe de yoga.
Y me he dado cuenta de que todo esto también forma parte del proceso. No está ni bien ni mal; simplemente es una forma de aprendizaje.

Como leí en Amar lo que es, de Byron Katie:
“Lo que está ahí fuera no puedes cambiarlo, pero sí cómo lo percibes dentro.”

Todo esto me ha enseñado a comprenderme y a reconocer desde dónde vivo la espiritualidad.
Para mí, la espiritualidad y el yoga no son algo separado de la vida cotidiana, sino que:

  • Es la forma en que me relaciono a lo largo del día.
  • Es ser consciente de mi cuerpo, de mis pensamientos, de mis emociones,
  • Es ver lo que me saca de mi centro… y de cómo intento volver a él.

He aprendido que la espiritualidad es, sobre todo, buscar el equilibrio entre mi luz y mi oscuridad. Ver mi parte más oscura —y sí, duele verla— me ayuda a reconocer mi luz.
Negar esa sombra sería negar una parte de mí, y sin esa aceptación, el equilibrio es imposible.

Como decía Carl Gustav Jung :
«Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma»

Me he dado cuenta de que para encontrar ese equilibrio, a veces necesitamos experimentar:

  • La enfermedad para apreciar la salud,
  • El caos para valorar la calma,
  • La caída para poder levantarnos …

No intento tener una práctica perfecta, pero sí seguir avanzando y evolucionando.
No busco una coreografía de posturas bonitas ni alcanzar las asanas más vistosas. Busco aquellas que me ayudan a ganar fuerza, flexibilidad y movilidad, aunque desde fuera no parezcan “yoga”, porque yoga es lo que está pasando dentro.
Busco escucharme, moverme con respeto y llevar esa consciencia a mi vida cotidiana, con sus retos y matices.

Por qué para mí, el yoga y la espiritualidad no terminan cuando guardo la esterilla —quizás ahí es la parte más fácil—. En realidad, empiezan justamente cuando salgo de ella.

Cada instante se convierte en una nueva oportunidad para volver a mí. A veces lo hago mejor, otras peor…
Y ahí está la magia de la vida: cada día es una oportunidad para comprender lo que ayer no entendía y seguir creciendo.

Y ahora que sabes cómo vivo yo el yoga…

¿Cómo lo vives tú —dentro y fuera de la esterilla?
¿Para qué lo practicas?
¿Qué buscas realmente en él?

En los próximos artículos hablaremos sobre qué significa realmente yoga y asana, y cómo estas dos palabras, que usamos tan a menudo, pueden ayudarnos a entender mejor lo que ocurre en nuestro cuerpo y en nuestra práctica.


🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.

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📩 info@corpsconscient.ch

🧘‍♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.

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