Las posturas en yoga: mucho más que una cuestión de flexibilidad
No es la postura, sino lo que revela
Durante mucho tiempo pensé que ciertas posturas estaban reservadas para quienes tenían más fuerza, más flexibilidad, más confianza en sí mismo.
Y quizá sea cierto… en parte. Pero también me doy cuenta que era la excusa perfecta para no confrontarme con mi propio cuerpo.
No todas las posturas son indispensables ni accesibles para todos, me decía. Esta idea me permitía evitar aquello que me ponía frente a mis dificultades, mis miedos y mis resistencias.
Hoy lo veo de otra manera:
No se trata de “lograr la postura más avanzada”, sino de observar qué me revela el simple hecho de intentarla.
Algunas posturas nos confrontan y tendemos a evitarlas. Pero estas posturas nos revelan dónde más nos tensamos, dónde nos falta trabajo, dónde necesitamos apoyo. Y muy a menudo, aquello que evitamos es precisamente lo que nuestro cuerpo más necesita.
La esterilla como espejo
En cada sesión, la esterilla se convierte en un pequeño laboratorio. Una postura incómoda no es un fracaso, es una oportunidad para observarse :
• ¿Qué hago cuando no me sale una postura o cuando me siento incómoda?
• ¿Qué siento cuando me comparo con los demás?
• ¿Qué parte de mí necesita ser escuchada, pero la ignoro al forzar mis límites?
El cuerpo no miente.
Las posturas son espejos: de nuestra estructura física… pero también de nuestra postura interior ante la vida.
He descubierto que la forma en que me comporto sobre la esterilla refleja a menudo cómo enfrento las dificultades fuera de ella:
• ¿Insisto hasta agotarme?
• ¿Abandono demasiado rápido?
• ¿O me quedo en mi zona de confort, donde todo es fácil?
Mucho más allá del cuerpo
En mi práctica, valoro especialmente esos momentos en los que no busco forzar ni demostrar nada, sino explorar y sentir, sin importar hasta dónde llego.
Eso me conecta con mis propios procesos y señala las zonas que debo trabajar: mi fuerza, mi confianza, mi capacidad de soltar.
En el fondo, el yoga no solo nos enseña posturas físicas … También nos enseña posturas internas, frente a nosotros mismos y frente a la vida.
Un ejemplo concreto: Paschimottanasana

Una postura que se ama o se detesta.
Muchos hemos sentido la resistencia del cuerpo en este asana… e incluso hemos forzado para intentar llevar la cabeza a las rodillas tirando con las manos, redondeando el tórax y la pelvis … hasta crear un malestar tal que se vuelve imposible respirar.
Pero ¿es eso realmente lo importante? En realidad no:
Forzar solo crea más tensión y produce el efecto contrario al que buscamos. Esto se debe al reflejo miotático, un reflejo involuntario que hace que el músculo se contraiga cuando lo estiramos de forma rápida o más allá de lo que puede sostener. Es una forma de protección: el cuerpo evita así que el músculo se estire más de lo que puede y se lesione … pero si seguimos insistiendo acabaremos lesionándonos.
Lo que importa es comprender lo que la dificultad revela y que nos está indicando tanto en la esterilla como en la vida. Según las dificultades que nos encontramos en esta postura, el cuerpo nos muestra :
• Una pelvis rígida → en la vida, una postura encorvada que cansa la espalda.
• Una cadena posterior demasiado tensa → en la vida, rigidez, dolores lumbares, tensiones en los hombros.
• Una zona lumbar poco móvil → en la vida, más rigidez global y tendencia a compensar con otras partes del cuerpo, generando cansancio y estrés.
• Una respiración bloqueada → en la vida, menos aire, más estrés acumulado.
• Una mente que rechaza el límite → en la vida, tendencia a exigirse hasta el agotamiento.
Observar estas resistencias se convierte en el verdadero trabajo.
Cada pequeño paso transforma no solo la práctica… sino también la manera de estar y vivir en el día a día.
¿Qué trabajar entonces para avanzar?
• Recuperar la movilidad pélvica con movimientos suaves de anteversión y retroversión.
• Estirar progresivamente la parte posterior de las piernas, sin buscar llegar al 100% del estiramiento.
• Trabajar la fuerza de nuestra espalda.
• Aprender a respirar en la espalda para liberar la caja torácica.
• Cultivar la paciencia: acoger la postura como una exploración, no como un objetivo a alcanzar.
Una pregunta esencial :
¿Por qué quieres lograr una postura?
No hacerla no es un problema. Querer alcanzarla tampoco. Lo que lo cambia todo es tu intención:
• Si es solo por conseguir la imagen, corres el riesgo de perderte en la apariencia y, a veces, de lesionarte. Y puedo asegurarlo… me he lesionado más de una vez. Hoy entiendo que ese no es el camino.
• Pero si es para explorar un límite que impacta tu vida cotidiana, como hemos visto antes, con paciencia y curiosidad, entonces la progresión se convierte en un verdadero camino de transformación.
En el fondo, lo importante es vivir el proceso, paso a paso, con el cuerpo tal y como es hoy.
Es en ese camino, y no en el resultado final, donde se revela la verdadera evolución.
Y muy a menudo, es esa evolución la que, con el tiempo, nos acerca de manera natural a la postura de la foto.
Atención
Quedarse siempre en la zona de confort, donde todo es fácil, tampoco hace avanzar.
El yoga nos invita a explorar ese espacio delicado entre comodidad y desafío, donde avanzamos sin hacernos daño, pero sin limitarnos.
¿Y tú?
¿Cuál es tu intención cuando practicas?
¿Cuál es tu actitud sobre la esterilla?
¿Vas sí o sí? o ¿Abandonas cuando no te sale? o ¿Te comparas?
Todo está bien. Lo esencial es escuchar, observar… y ajustar si es necesario, o aceptar lo que estás viviendo en cada instante.
Dime
¿Qué postura te resiste en este momento?
¿Qué tal te sientes en paschimottanasana?
Quizá sea justamente la que tiene algo importante que enseñarte.
Dime qué postura te cuesta más y te cuento que te está mostrando.
Puedes sacarte una foto en Paschimottanasana o en la postura que más te desafíe, y si te apetece me la envías para analizarla juntas.
En el próximo articulo ...
Profundizaremos en la pelvis y en el papel fundamental que desempeña en la postura.
🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.
📍 Châtel-St-Denis: clases presenciales y online personalizadas
📩 info@corpsconscient.ch
🧘♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.
