Diafragma y emociones: la clave de una liberación profunda
En el mundo del yoga, se suelen escuchar frases como:
«Las emociones se alojan en las caderas»
«El psoas es el músculo del alma»
Quizás las habéis escuchado.
La verdad, no dudo de estas afirmaciones, porque todos hemos sentido cómo una rigidez profunda puede instalarse en nuestras caderas cuando atravesamos momentos difíciles. Pero, según lo que he observado en mí misma y lo que he visto a mi alrededor, la realidad es más compleja.
He constatado que lo primero que cambia ante una emoción es la respiración. Nuestro estado de ánimo se refleja de inmediato en cómo se mueve el aire dentro del cuerpo: el diafragma se fija, se tensa, y a partir de ahí todo el cuerpo empieza a reajustarse. La postura, los apoyos, la movilidad… todo se reorganiza en función de ese bloqueo inicial.
En realidad, las emociones no se fijan en un único músculo, sino en los patrones corporales que repetimos para sobrevivir a partir de esa emoción. El cuerpo entero se expresa, pero es el diafragma quien lanza el primer grito silencioso.
El diafragma: primera señal de alarma frente a la emoción
“Seguro que has sentido cómo, ante una noticia inesperada o un susto, la respiración se corta de golpe… antes de volver luego a su ritmo normal.”

Ante una emoción fuerte —miedo, tristeza, ira, estrés o ansiedad—, el cuerpo reacciona de inmediato. Y lo hace bloqueando o modificando la respiración.
Ese bloqueo provoca una cascada de compensaciones: la movilidad del centro del cuerpo desaparece, la caja torácica se rigidiza, el abdomen se contrae y el equilibrio postural global se desorganiza.
El diafragma actúa como un director de orquesta: si se bloquea, toda la armonía corporal y emocional se desajusta.
¿Y el psoas?
El psoas es uno de los músculos más profundos del cuerpo. Nace en la columna lumbar y se inserta en el fémur, atravesando el interior de la pelvis. Pero su importancia va mucho más allá de lo puramente mecánico:

- Está directamente conectado con los pilares del diafragma a través de las vértebras lumbares (T12–L3).
- Comparte fascia con el plexo solar, un centro esencial del sistema nervioso autónomo.
- Se activa de manera refleja en las respuestas de estrés y supervivencia: huida, lucha o congelamiento.
Por todo ello se le llama “el músculo del alma”. Porque guarda una huella silenciosa de lo que no expresamos con palabras, imprimiendo en el cuerpo nuestras emociones más profundas.
Pero es importante comprender algo:
– El psoas no inicia la lucha. Se contrae como reacción al bloqueo inicial del diafragma.
– Solo puede relajarse de verdad si el diafragma recupera su libertad.
Respiración, fascia y liberación emocional
Desde la perspectiva miofascial y postural, he podido comprobar que:

- La emoción bloquea primero el diafragma.
- Ese bloqueo modifica la presión interna, afecta la postura y sobrecarga otras zonas (caderas, suelo pélvico, espalda).
- El psoas se contrae como reacción a ese desequilibrio.
- Para soltar en profundidad el psoas y lo que representa emocionalmente, es necesario empezar por el diafragma.
Liberar el diafragma —a través de la respiración funcional, el masaje fascial, el movimiento consciente— permite que todo el cuerpo recupere un espacio interior más libre y más vivo.
El psoas es el músculo del alma, pero es el diafragma quien le abre la puerta para expresarse.
¿Y ahora qué hacer?
Comprender estos vínculos profundos entre diafragma, psoas y emociones ya es un primer paso hacia la liberación. Pero para que el cuerpo cambie, hace falta moverse de otra manera.
Aquí tienes algunas pistas concretas para empezar:
El automasaje del diafragma:
Coloca las yemas de los dedos bajo las costillas, entre el esternón y las costillas flotantes, y dirígelos suavemente hacia adentro, siguiendo el ritmo de tu respiración.
- Al inspirar, ejerce una ligera presión.
- Al exhalar, deja que los dedos se hundan suavemente en la cavidad abdominal.
Este automasaje se puede realizar tumbado o sentado, siempre sin excesivo dolor ni sobre esfuerzo.
Empieza cerca del esternón, repite la respiración 2 o 3 veces en el mismo punto y desciende poco a poco hacia los lados, hasta recorrer toda la superficie de tu diafragma.
La respiración diafragmática consciente:
Tomarte un tiempo para respirar por la nariz, dejando que el aire descienda naturalmente hacia la base de los pulmones, permite movilizar el diafragma, abrir la caja torácica en 360º y soltar tensiones profundas. Esta respiración devuelve seguridad interna y, con ella, el permiso para soltar.
El movimiento lento y el trabajo fascial:
Prácticas como el yoga consciente, la liberación miofascial específica o los estiramientos suaves pueden acompañar de manera duradera esta reorganización interna.
Hoy te propongo …
Una tecnica de respiración que viene del yoga que consiste en respirar alternando las fosas nasales, es una tecnica que relaja nuestro sistema nervioso y nos ayuda a enfocarnos.
¿Te apetece probar?
1. Siéntate cómodo : En el suelo o en una silla, con la espalda recta y los hombros relajados.
2. Coloca el indice y el anular de la mano derecha en el centro de tu frente.
3. Comienza cerrando la fosa nasal derecha con el pulgar : Inhala lentamente por la fosa nasal izquierda, el tiempo que necesites.
4. A continuación cierra la fosa nasal izquierda con el anular y el meñique y abre la derecha: Exhala suavemente por la fosa nasal derecha.
5. Inhala por la fosa derecha : Lento, sin forzar.
6. Cierra la derecha con el pulgar y abre la izquierda : Exhala por la izquierda.
Esto constituye un ciclo completo. No te preocupes de los tiempos, sólo encuentra tu ritmo. Repite hasta 5 ciclos y luego simplemente observa.
Liberarse no es forzar, es re-aprender a escuchar.
El aliento es la clave. El cuerpo, el camino. Y el tiempo, un aliado.
En el próximo artículo ...
Haré un recapitulativo de todos los artículos anteriores, para reunir las ideas esenciales y presentarlas de forma clara y ordenada.
🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.
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🧘♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.
