Respirar por la nariz: tu superpoder
Nunca tuve duda de que debía inhalar por la nariz, pero exhalar no me lo había ni planteado …
Un día me preguntaron: ¿y la exhalación también se hace por la nariz?
Ahí empezó la confusión: algunos me decían que siempre por la nariz, otros que mejor por la boca. ¿Quién tenía razón? Como casi siempre el cuerpo tiene razón y la respuesta no es un “sí” o un “no”, sino un depende.
En nuestro día a día la norma es clara: la respiración debe ser nasal, tanto al inhalar como al exhalar. La nariz es nuestra aliada natural cuando caminamos, trabajamos o practicamos yoga.
La boca, en cambio, tiene otras funciones: hablar, comer, besar… y servir de “plan de supervivencia” cuando estamos resfriados y la nariz no puede hacer su trabajo.
Cada cosa para lo que fue diseñada !
En la mayoría de deportes —correr, andar en bici, senderismo, incluso entrenar en el gimnasio— lo ideal es mantener la respiración nasal. Al principio puede parecer que el rendimiento baja o que falta aire, pero es sólo cuestión de adaptación y entrenamiento. Con el tiempo el cuerpo aprende y descubre que puede sostener el esfuerzo mejor con la nariz como vía principal… y que la recuperación después también es más rápida.
Claro, cuando los ritmos se vuelven muy elevados, la boca puede aparecer como una ayuda puntual para acompañar la intensidad.
La natación es la excepción: aquí se aplican técnicas específicas para respirar menos y aprovechar mejor cada inhalación.
En ejercicios de fuerza la cosa cambia, sobre todo si existe una disfunción de suelo pélvico. En esos casos conviene aplicar una exhalación forzada. Puede hacerse por la nariz, pero suele sentirse más eficaz al hacerlo por la boca: así sentimos mejor la activación de los oblicuos internos y del transverso abdominal, nuestro gran aliado. Estos músculos profundos funcionan como una faja que protege la zona lumbar y descarga el suelo pélvico cuando el esfuerzo aumenta.
La inteligencia de la nariz
Fijate que la nariz tienes dos orificios pequeños y esto es porque está diseñada para que el aire circule despacio, se filtre, se caliente y se humedezca antes de llegar a los pulmones. Así protege nuestras vías respiratorias y mantiene su salud. Y ocurre algo curioso: cuanto más respiras por la nariz, menos congestionada la tendrás.
El cuerpo es sabio y suele inutilizar lo que no usa para ahorrar energía, con lo que si usamos la boca para respirar, las vías nasales tienden a estrecharse; si recuperamos la respiración nasal, poco a poco se despejan de nuevo.
Respirar por la nariz también nos lleva a hacerlo más lento y con menos frecuencia. Esto ayuda a regular el dióxido de carbono en la sangre, lo que favorece que el oxígeno llegue de manera más eficaz a las células. Te hablaré más de este proceso —el llamado efecto Bohr— en el próximo artículo.
La nariz es nuestra gran guardiana: filtra, protege, entrena y hasta moldea nuestro cuerpo.
¿Y tú? ¿Eres consciente de si respiras más por la nariz o por la boca a lo largo del día? Te invito a observarlo y descubrir cómo cambia tu energía.
Un detalle curioso
¿Sabías que respirar por la boca cambia la forma de tu cara con los años?
Los estudios muestran que la fisionomía se modifica en quienes respiran habitualmente por la boca.
Puedes buscar por internet y ver los resultados, son impresionantes.
¿Sabías que una de las causas de los ronquidos es la respiración bucal?
Reeducar tu respiración durante el día hará que por la noche sea más fácil mantener la nariz activa, dormir mejor y recuperar energía.
Claro está, si existe alguna patología que impida respirar por la nariz, este consejo no se aplica.
Quieres indagar más en el tema
Si este tema te entusiasma tanto como a mí, te recomiendo leer el libro Respira de James Nestor, una exploración fascinante sobre el arte de respirar bien, donde comparte estudios y pruebas que muestran cómo la respiración nasal mejora la salud de forma sorprendente.

Dos ejercicios sencillos para tomar consciencia
- Siéntate, pon un cronómetro y cuenta cuántas veces respiras en un minuto, sin cambiar nada.
Eso te dirá si tu respiración es tranquila o si, sin darte cuenta, estás hiperventilando. - Observa cómo respiras cuando trabajas, subes escaleras o paseas… y cuánto tardas en usar la boca para respirar.
- Durante tu próximo paseo, intenta poner toda tu atención en respirar únicamente por la nariz —ya sea subiendo, bajando o caminando en plano—.
También puedes probar al subir escaleras manteniendo la respiración nasal.
Observa cuánto te cuesta o si, sin darte cuenta, tu cuerpo busca abrir la boca para respirar.
Cuéntame :
¿Cuántas respiraciones has contado? Compártelo conmigo y te diré si tu respiración te acompaña de forma saludable… o si, sin darte cuenta, estás hiperventilando.
Otra pregunta:
¿Cuántas veces al día te sorprendes respirando por la boca?
En el próximo artículo ...
Veremos cómo el dióxido de carbono —sí, ese gas al que solemos dar tan mala fama— es en realidad una de las claves ocultas para tu salud y tu energía.
🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.
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🧘♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.
