El ingrediente secreto: perder la noción del tiempo

Hubo un tiempo en que mi agenda parecía la de una atleta olímpica del bienestar. Me levantaba a las 6:00h para cumplir mi ritual matinal: raspado de lengua, enjuague bucal con aceite de coco, ducha fría y agua con limón. Desayunaba, cogía el tren, leía o estudiaba para "aprovechar el trayecto", bajaba del tren y me subía a la bici para llegar en hora al trabajo, nadaba en la pausa del mediodía, engullía mi tupper orgánico en 10 minutos, cumplía mis 10 horas de jornada laboral, iba a yoga y llegaba a casa con el tiempo justo de preparar las cosas para el día siguiente.

Sobre el papel, era una persona sana, con actividades sanas, que se preocupaba por comer natural y orgánico. La realidad es que vivía agotada y enfadada.

Mi "vida sana" se había convertido en una lista de tareas que me costaba mantener y poco a poco perdía el gusto por hacerlas. Estaba tan ocupada intentando estar sana y hacer lo máximo posible, que se me olvidó estar tranquila.

Como hemos visto en el articulo anterior, si bien es cierto que lo que comemos tiene un impacto enorme en nuestra salud —y que existen «alimentos» que inflaman nuestro cuerpo— hoy quiero hablarte de un enemigo mucho mayor. Un enemigo que, a diferencia de la comida que ves en el plato, a menudo permanece invisible.

Hablo del estrés que guía nuestro día. Esa señal que le indica a tu cuerpo que debe estar listo para luchar o huir en todo momento, impidiendo que el sistema nervioso baje la guardia

Cuando observo la vida que llevaba y la de quienes me rodean, veo que hemos normalizado vivir en constante tensión. El estrés continuado genera acidez e inflamación en nuestro cuerpo. Y aquí está la clave: por muy bien que comas, si tu sistema nervioso nunca descansa, tu cuerpo pierde la capacidad fisiológica de digerir, absorber y repararse.
El equilibrio no puede darse si tu sistema nervioso está gritando «¡PELIGRO!» constantemente.
Y entonces el cuerpo empieza a hablarnos a través del dolor de los músculos, de las articulaciones, de la rigidez en el cuerpo … etc.

La trampa de la «obligación saludable»

Es curioso cómo funcionamos: nos esforzamos en eliminar alimentos inflamatorios, comprar todo orgánico, pero olvidamos que vivir a 1.000 por hora, es tremendamente inflamatorio y acidificante para el cuerpo.

Y en este estado caemos en una trampa peligrosa:
Con el fin de «mejorar nuestra salud» llenamos nuestra agenda con «actividades sanas»: gimnasio, correr, nadar, yoga, pilates… pero las convertimos en una obligación más.
Pasan a ser una tarea más en nuestra ajetreada vida.
Si tu «momento salud» se convierte en un «tengo que cumplir« y se vive con prisa o presión, tu cuerpo tarda mucho más en recibir el mensaje de calma que necesita. El beneficio físico se ve saboteado por la tensión mental.

Entonces, incluso el movimiento —que debería ayudarnos a descargar y volver al cuerpo— se convierte en parte del mismo estrés que intentamos compensar. El cuerpo no distingue si la tensión viene del trabajo o de una actividad física vivida desde la exigencia: si hay tensión mental, hay alerta física.

Si a esto le sumamos un sueño que no repara, el resultado es un organismo en guardia las 24 horas. Y nadie puede sostener eso indefinidamente sin consecuencias.

Perder la noción del tiempo: El verdadero antídoto

¿Te has parado a pensar cuántos momentos de respiro real tienes en tu día?
No me refiero a dormir, sino a esas actividades que haces por puro placer, donde pierdes la noción del tiempo.

  • Cuando pintas y te quedas absorto viendo los colores.
  • Cuando escribes y las palabras fluyen solas.
  • Cuando disfrutas con tus hijos, simplemente estando en su mundo.
  • Cuando ese libro te atrapa y hace que el reloj desaparezca …

Esos momentos de contemplación, donde simplemente «estás» deberían existir todos y cada uno de los días de tu vida y ser prioritarios. Son la pieza fundamental del puzle para que tu sistema nervioso pueda regularse e indicar a tu cerebro: «Todo está bien. Puedes relajarte».

Esos momentos no son un lujo. Son una necesidad fisiológica, que permiten que el sistema nervioso se regule.

Antes de cambiar tu dieta, regula tu sistema nervioso

La alimentación es importante. Y hay principios básicos, como ya hemos visto que nos ayudan, como reducir al máximo ciertos alimentos: harinas blancas, azúcares refinados, productos ultra-procesados…

Pero antes hay algo esencial: crear cada día pequeños espacios de pausa para que el sistema nervioso pueda regularse. Al hacer esto, tu cuerpo naturalmente te pedirá alimentos más naturales y saludables.

No hacen falta grandes cambios, sino pequeñas herramientas cotidianas:

  • Pararse un instante, respirar única y exclusivamente por la nariz, de forma consciente, lenta, y silenciosa. Esto activa tu sistema nervioso parasimpático, del que hablaremos en otro articulo.
  • Mover el cuerpo desde el placer y no desde la obligación.
  • Hacer del descanso un ritual sagrado, no algo que haces porque ya no puedes más.
  • Dejar «espacios en blanco» en tu agenda: tiempo no estructurado para no hacer nada.
  • Permitirte perder la noción del tiempo disfrutando de algo simple y que te produzca satisfacción.

Todas estas acciones envían un mensaje directo a tu cerebro: «Ya no hay peligro. Puedes bajar la guardia. Puedes relajarte».

Y aquí entra el yoga en juego

Entra para enseñarnos a entender los mensajes de nuestro cuerpo y nuestras emociones a través del movimiento. A explorar las tensiones desde la presencia e indicarle a tu cuerpo que puede relajarse.
Poco importa si hoy tu práctica te pide fuerza, equilibrio, una relajación profunda o activarte al máximo. Eso es sólo la forma, el objetivo es que, hagas lo que hagas, tu mente pare para que tu sistema nervioso se regule.

Es en esa regulación donde reside la verdadera salud. Porque al final, no se trata solo de lo que comes sino de cómo lo vives.

Y tú …

  • ¿Te has parado a pensar cuántos momentos de respiro real tienes en tu día?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te permitiste perder la noción del tiempo haciendo algo simplemente por disfrutar?

Agenda momentos de respiro para integrarlos en tu día, hasta que se conviertan en un hábito.

Un dato para reflexionar …

¿Sabías que la calidad de tu descanso debe ser proporcional a la intensidad de tu estrés?
No puedes sostener una vida de alta velocidad con pausas de baja calidad. El equilibrio no es un lujo, es biología.

En el próximo artículo... 
Nos adentraremos en el interior de tu cuerpo. Hablaremos del Sistema Nervioso más en profundidad y te presentaré a su gran protagonista: el Nervio Vago. Descubrirás por qué es el puente físico real entre lo que sientes, lo que piensas y cómo digieres la vida.

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🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.

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🧘‍♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.

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