¿Quién soy?

Me llamo Eva, soy española, nacida a orillas del Atlántico.
Arquitecta de formación y experta en Feng Shui, siempre me ha fascinado la estructura, tanto en el espacio como en el cuerpo.

En 2007, junto a mi marido – que en aquel entonces aún no lo era-, decidimos irnos a vivir a Francia, impulsados por la curiosidad de descubrir otra cultura y ver qué pasaba «al otro lado de los Pirineos”. Años más tarde una visita a unos amigos en Zúrich, en 2011, nos marcó profundamente: la tranquilidad, el respeto por la naturaleza y la belleza de los paisajes suizos nos encantaron. Así nació el deseo de instalarnos en ese país. Desde el 2017 vivimos en Suiza, donde enseño todo lo que he aprendido y experimentado a través del yoga.

Mi encuentro con el yoga:
Quizás, como a mí, también hayas sentido que el cuerpo te habla a través de molestias y dolores. Ese fue mi punto de partida, el comienzo de una búsqueda para comprender lo que ocurria en mi. En 2008 descubrí el yoga Iyengar y comprendí que el cuerpo tenía un lenguaje propio: claro, preciso y transformador. A través del movimiento consciente y la respiración, encontré una vía hacia mayor estabilidad, fuerza y calma. Desde entonces, esa exploración nunca me ha abandonado.

Tras mis inicios como alumna, me formé en Hatha y Ashtanga yoga, y más tarde en yoga para niños y adolescentes. En 2022, un curso de biomecánica aplicada al yoga marcó un giro: entendí cómo las tensiones acumuladas en los tejidos profundos influyen en nuestra postura, nuestra energía y también en el estado de ánimo. Desde entonces, profundizo en respiración funcional, cadenas musculares y fascias, convencida de que son claves para recuperar un equilibrio duradero.

En lo personal, descubrí que liberar mi cuerpo era también liberar mi mente. Esa experiencia es lo que comparto hoy en mis clases: más allá de la postura, un espacio para observar, sentir y soltar. El cuerpo se convierte así en un terreno de exploración y en un camino hacia uno mismo.

Me inspira unir la tradición con lo funcional, lo antiguo con lo nuevo. En ese puente, cada persona puede redescubrir su cuerpo: más libre, más ágil, más fuerte. Mi intención es guiarte hacia esa comprensión, para que habites tu práctica —y tu vida— con más conciencia y confianza.

“Fue a través del alineamiento del cuerpo que descubrí el alineamiento del espíritu, del ser y de la inteligencia.”
— B.K.S. Iyengar

Esta frase me acompaña desde mis inicios, y a veces la complemento con un pensamiento personal inspirado en las enseñanzas de T.K.V. Desikachar:

“Cuando el cuerpo recupera su espacio, la respiración se calma … y la mente se relaja.”