
Todos hemos sentido en algún momento ese dolor de espalda que no te deja hacer nada.
* Te cuesta agacharte.
* Levantarte del suelo —o simplemente de la silla— se convierte en un pequeño esfuerzo.
* Sientes que tus caderas están cada vez más rígidas, a pesar de hacer ejercicio.
* Caminas o permaneces mucho tiempo de pie… y la espalda termina doliendo.
Entonces haces de todo, vas al fisioterapeuta, al osteópata, al masajista...
Y durante unos días parece mejorar. Pero al poco tiempo, todo vuelve a ser igual.
Muchas veces pensamos que es la edad, el cansancio o que tenemos “la espalda débil”.
Pero pocas veces nos planteamos que el origen pueda estar en unas caderas rígidas o en una pelvis que ha perdido su capacidad natural de movimiento.
Quizás no lo sepas, pero cuando la pelvis se bloquea y las caderas pierden movilidad, la espalda empieza a compensar lo que ya no se mueve abajo.
Y cuando eso ocurre, aparecen señales claras:
- La zona lumbar se sobrecarga.
- Caminar o agacharte duele.
- La respiración se vuelve más superficial.
- La energía disminuye.
- Pierdes esa sensación de libertad corporal.
Nuestro cuerpo es inteligente y necesita adaptarse a las horas sentados, a la falta de variedad de movimiento o a gestos repetitivos que hacemos cada día. Y para seguir funcionando, compensa.
El resultado ya lo conoces:
Dolor.
Rigidez.
Cansancio.
Y un cuerpo que poco a poco pierde movilidad real.
Pero hay algo que también es cierto, cuando te ocupas de tu cuerpo de forma adecuada, la movilidad se recupera, la pelvis vuelva a moverse y estabilizarse. Y desplazarte, agacharte o caminar vuelve a ser natural.
Moverte puede volver a ser un placer… y no un esfuerzo.
Tus caderas no están rotas. Está esperando que la despiertes.
Llegados a este punto quiero que esto lo tengas claro:
Tu cuerpo no está roto simplemente se ha adaptado a una postura que no es natural. Y como todo se puede reaprender.
La rigidez que sientes no es un daño permanente. Es el resultado de pasar muchas horas sentados o pasar muchas horas de pie, movernos poco y repetir siempre los mismos gestos.
La pelvis es el centro mecánico del cuerpo. Conecta la parte superior con la inferior. Es la base sobre la que descansa la columna vertebral y que nos conecta con las piernas a través de las caderas. Si la base no se mueve, la espalda compensa.
Muy a menudo nos dicen que tenemos que fortalecer la espalda «asi no te dolerá».
Pero fortalecer la espalda sin liberar la pelvis es como reparar un tejado cuando el problema está en los cimientos. Hay que ir a la raiz del problema para que este se pueda solucionar.
Respirar también es mover la pelvis
La pelvis y el diafragma trabajan juntos. Si respiras superficialmente o hinchas el vientre con tu respiración, el diafragma se bloquea. Y cuando el diafragma se bloquea, la pelvis pierde movilidad.
Por eso muchas veces un masaje alivia … pero el dolor vuelve.
Si no cambia el patrón respiratorio y postural, el cuerpo vuelve a la postura que mejor conoce.
Y la respiración será clave para modificar nuestro patrón postural porque no sólo oxigena el cuerpo sino que también lo organiza.
Si quieres saber un poco más sobre la respiración puedes leer los artículos dedicados a este tema - pulsa aqui.
Si quieres saber un poco más sobre la pelvis puedes leer el articulo que dedicado a este tema - pulsa aquí
No es estirar más. Es reeducar.
Estirar puede dar alivio momentáneo. Pero la movilidad real necesita algo más.
Para lograr un cambio real y duradero, no basta con realizar estiramientos pasivos. La flexibilidad aislada no es movilidad funcional. El verdadero progreso nace del trabajo consciente basado en estos 4 pilares:
• Trabajo miofascial: Para aportar espacio, alineación y liberar las restricciones del tejido conectivo (fascia).
• Trabajo Funcional: Para construir la fuerza y estabilidad real en glúteos, core y piernas para sostener el movimiento.
• Respiración diafragmática: Para ayudar a liberar la pelvis y darle movimiento a tu caja torácica.
• Consciencia Corporal: Para integrar la nueva movilidad en tu esquema mental y que el cambio sea permanente.
No se trata solo de ganar flexibilidad. Se trata de recuperar la funcionalidad de todas las partes del cuerpo.
Programa de Reeducación Integral «Corps Conscient»
Si buscas una transformación profunda, te invito a unirte al programa de 3 meses diseñado para liberar tu cuerpo y mejorar tu postura. Que incluye:
• Valoración inicial completa: Análisis de tu postura, movilidad y patrón respiratorio.
• 24 sesiones guiadas: Dos clases semanales de 60 minutos enfocadas en tu problema concreto.
• Retos semanales: Ejercicios de 5-10 minutos para consolidar e integrar los cambios.
Plazas limitadas para garantizar un seguimiento adecuado.
Escríbeme y cuéntame tu situación.
✉ info@corpsconscient.ch
🧭 Aquí te comparto lo que tiene sentido para mí en este momento, fruto de mis investigaciones y mi experiencia. Tal vez mañana mi visión cambie. Así que escúchate … y quédate sólo con lo que resuene en ti.
📍 Châtel-St-Denis: clases presenciales y online personalizadas
📩 info@corpsconscient.ch
🧘♀️ Respira. Muévete. Libérate.
Todo empieza ahí. (Re)conecta con tu equilibrio corporal.
